Antes de que se nos olvide

En la pasada entrega de Los Soberanos echamos de menos la música dominicana, a la cual el premio le debe gran parte de su posicionamiento. Pasados los premios más importantes del arte dominicano quedan las impresiones, positivas en general, y qué bueno.

En lo particular, felicitando enormemente a Sergio Vargas y los artistas que participaron en su homenaje, también a Fefita La Grande, Milly Quezada y Maridalia Hernández, así como a Diomary por sus segmentos, pero nos hizo falta más música dominicana… es decir, la hubo, pero ya se siente una saturación en ciertas formulas del show, como la de los urbanos, formula predecible desde el opening y el final, una total incoherencia con el discurso frente a la violencia de género en el país. ¿Es que no hay más música que presentar? si, muchísima.

Sólo para hacernos una idea amplia, Acroarte supo posicionar su premio dando el lugar preferencial a la música; o sea, la música es tan importante en estos premios que en décadas pasadas fue vital para su popularidad, sobre todo cuando el merengue gozaba de una gran fama en el país y gran parte del mundo. Memorables aquellos set de producción musical, ceremonias inolvidables en las que se premiaron grandes hitos de nuestra música; de hecho, de los 31 ganadores de el Gran Soberano, 23 son músicos, y el artista con más nominaciones en su historia es Juan Luis Guerra, con casi 100 postulaciones y más de 33 premios.

Con la música van cambiando los premios y de la negación de algunos géneros en el pasado se fueron aceptando e integrando en varias categorías, como la bachata, por ejemplo, de la cual creo que junto al típico se deberían resaltar aún más sus álbumes en la terna general; la visión merenguecentrica sigue siendo tan influyente, que sólo eso explica que un disco como “A la mar” de Vicente García no ganara la terna de “álbum del año” en el pasado año…

Seguimos, hablando de categorías, al igual que los urbanos, el pop, el rock, la fusión, también han tenido sus procesos de inclusión y controversia; el caso de una nueva generación de cantautores se debe seguir incentivando, lo mismo que la nueva música alternativa, que exhibe una saludable relación con las músicas tradicionales y el contenido de conciencia. El jazz, la electrónica, la música clásica, los grupos folclóricos en todas hay relevos y se graban considerables producciones.

Pero bueno, para terminar con el tema de lo-urbano, resulta que ya es mainstream, que no es lo mismo que decir que ya es respetado como cultura, más bien se les ha tomado por el lado gracioso, luego de tanta resistencia; sin embargo, estos exponentes tienen más méritos que el que el premio ha dejado ver, ya que han incidido fuertemente en cambios en la sonoridad de otros géneros, y muchas otras cosas.

Termino, creyendo en lo maravilloso que sería un show representativo de la creatividad musical, de las innovaciones tecnológicas del sonido, del arte de hacer canciones, del oficio de investigar el folclor para la composición, de las grandes trayectorias artísticas y del incentivo a los nuevos talentos, en fin, que parece que en un país de tanta diversidad musical nos hace falta recordarlo.

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