El Folklore que no tiene quien le escriba.

La hija de la cantadora de salves tiene un smartphone y estudia en la UASD, el muchachito que toca fututo se mudó del batey porque no quiere morirse bregando con caña como su papá y su abuelo, es motoconchista en el barrio y toca en una comparsa de Alíbabá. El nieto del señor que fabrica balsié se metió a bachatero, y la bailadora de palo da clase en una escuela.

-“Agrégame a Facebook”- me dice la nieta de la servidora de misterios, “Te voy a mandar un remedio pa´la anemia”.

Me voy y el taxista me dice que me vio en Bonyé el domingo, que es nieto de la doña también y hace servicio por la zona.

* Nítido, le digo yo.

Villacon en Carnaval 8

Cada año se cumple un programa, una serie de actividades de formación y celebración, se hacen giras, charlas, se reconocen a portadores, grupos y personalidades vinculadas al tema y se publica uno que otro libro; sin embargo, estas historias no forman parte de ningún diagnóstico folklórico dominicano.

Reconocemos que entre los perfiles de la investigación etnográfica en el país ciertos temas son recurrentes: negritud, racismo, sincretismo cultural y religiosidad popular (ver: Algunos apuntes sobre la investigación de la música tradicional dominicana); sin embargo existen variables y fenómenos relacionados que no son tratados con la misma pericia, salvo excepciones que hemos visto en artículos desde la antropología social y la investigación musical.

Algunos factores visibles nos dan a entender que existe una dinámica alterna o no a la fenomenología “folklórica” dominicana, en esta que no van antropólogos, historiadores, sociólogos, maestros y periodistas, que son los profesiones que comúnmente estudian estas comunidades y sus culturas.

Algunos casos de lo no-folklórico.

El Alibabá. Comparsa de carnaval. Una fusión de guloya, gagá, baton ballet, y pregones tradicionales. Este es el sonido del carnaval urbano y moderno, posee su propia categoría en los premios de carnaval, tanto de sus bandas como de sus comparsas, distinción de vestuario y coreografía y una discografía propia. Basta con googlear “Alí Babá” para que se encuentren la sorpresa de esta acepción dominicana. Ver Alí Babá, un fenómeno del carnaval dominicano moderno

Las redes sociales de santería y servidores de misterios. En las redes sociales se puede ver todo un despliegue de páginas y grupos que ofertan servicios espirituales, consejos o anuncios. Desde ya han existido formas de buscar ayuda en la religiosidad popular desde la tecnología, en las cuales esas formas de negocio subsisten, pero en nuevas plataformas tecnológicas de la comunicación, como las redes sociales, BB PIN, y páginas web. Ver Servidores de misterios en las redes sociales

Los canales de YouTube de grupos tradicionales. En los últimos años se ha incrementado el uso de redes sociales por grupos de palos y tradiciones, que utilizan el medio para promoción de fiestas, grabaciones, viajes, etc. Ver: La música de palos se comparte en YouTube

Los jóvenes exponentes de la fusión raíz en el país. Carolina Camacho, Jarina de Marco, Gran Poder de Diosa, Tipihop, Concón Quemao, son algunos de los casos que hemos tratado en este blog.

De cada uno de ellos hemos escrito artículos, que espero puedan leer y escuchar; así nos podemos hacer una idea de que en las dinámicas de la etnografia ni lo estático es riqueza, ni la pobreza pureza y que esa “pelá caliente” del muchacho está más cerca de lo afrodominicano que cualquier postulado del maniqueismo etno.

 

 

 

 

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